La colaboración en la casa es tarea de todos y no sólo de las mujeres o de las madres.
Si desde niño se lo hacemos entender así, el niño tendrá un sentido menos "machista" que los educados en la filosofía de que las tareas de casa son cosas de mujeres.
Cuando el niño ya tiene 12 años es muy difícil conseguir que nos empiece a hacer caso si hasta ese momento no le hemos enseñado sus responsabilidades. Por eso, hay que enseñar a los niños y niñas, desde pequeñitos, que las tareas de casa no tienen sexo. La edad ideal para que comiencen a adquirir ciertos hábitos son los cinco años.
El hecho de colaborar en casa es positivo para los niños/as porque contribuirá a que tengan una mayor autoestima, ser responsables y que tengan una mayor capacidad de independencia en el futuro.
Pero para conseguirlo hay que predicar con el ejemplo: el niño tiene que ver cómo sus padres se ayudan mutuamente en los trabajos domésticos.
Lo que debes evitar
El niño/a no debe ver la realización de la tarea como una imposición si no como un trabajo que, además de beneficiarle a él, les ayudará a las personas que tiene más cerca.
No caigas en la tentación de remunerar los encargos o establecer un cierto tipo de trueque: “si recoges tu toalla, podrás salir a patinar con tus amigas/os”.
Lo más prudente
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